jueves, 24 de septiembre de 2020

Actividad 02 Religión, grado octavo. 4P

Jesús se rodea de un grupo.

Los cuatro evangelios cuentan cómo Jesús, desde el principio de su vida pública, llamó a algunas personas para que estuvieran junto a Él y vivieran a su lado todo el proceso de predicación a lo largo y ancho de Palestina. 

En el evangelio, los que componen este grupo más reducido reciben el nombre de discípulos. El discípulo no se limita a escuchar las enseñanzas del maestro, sino que lo sigue, convive con Él y acepta su palabra haciéndola una forma de vida. 

Estas personas constituyen el grupo íntimo de Jesús: a ellos les cuenta sus inquietudes y con ellos comparte sus estados de ánimo y su vida interior. Establece con todos ellos un alto nivel de comunicación. 

Entre ese grupo de discípulos se encuentran muchas mujeres, alguna de las cuales, como María Magdalena, lo acompañarán hasta la cruz. Además de este grupo, más o menos estable, Jesús reunía a muchedumbres en los diferentes lugares que visitaba. 

En un momento determinado de su vida pública, Jesús escoge a 12 de sus discípulos y les da el calificativo de apóstoles, que significa “enviados”. Son sus colaboradores más cercanos y sobre ellos recae la responsabilidad de animar la comunidad de los cristianos luego de la muerte de Jesús. 

Los seguidores de Jesús, un grupo distinto.

En tiempos de Jesús existían también otros maestros que contaban con discípulos. Jesús se diferenció de ellos por varias razones, entre ellas por el hecho de que entre sus seguidores hubiera mujeres. Pero también por lo que Jesús pedía y esperaba del grupo de sus seguidores. Son más que compañeros: entre ellos se establece una relación intensa, como la de una nueva familia, una auténtica comunidad de hermanos unidos por el amor del Dios Padre de Jesús. 

Además, la autoridad dentro de ese grupo no debe nunca ejercerse como poder, sino, siguiendo el ejemplo de Jesús, como auténticos servidores: “El que quiera ser grande entre vosotros sea vuestro servidor”.

Continuadores de la obra de Jesús.

El grupo de los discípulos no solo está destinado a vivir una nueva relación de fraternidad en el interior de la comunidad, sino que también debe “dar fruto”, es decir, continuar la obra de Jesús extendiendo el trabajo y la predicación sobre el reino de Dios. 

Su misión consiste en anunciar a todo el mundo el mensaje y la forma de vida a la que Jesús llama. 

Jesús confía a sus discípulos la misma misión que Él desempeñó: que vivan en profundidad el hecho de que Dios Padre nos ama, y que anuncien y lleven a todo el mundo ese amor.

Tomado del libro de Religión: Ver a Jesús de grado octavo. Editorial SM


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