jueves, 15 de julio de 2021

Actividad 02 Religión, grado sexto. 3P

La última cena.

Jesús subió a Jerusalén para celebrar la fiesta de la Pascua con sus discípulos. Durante la cena, Jesús realiza unos gestos de gran trascendencia: al tener cercana su muerte, bendice y reparte entre los discípulos el pan y el vino mientras les dice que ese pan y ese vino son su cuerpo y su sangre. Él les daba “su cuerpo y su sangre” para que comiesen y bebiesen.

Con este gesto, Jesús entregaba su vida (su cuerpo y su sangre) para que fuera alimento y salvación de todos los seres humanos. Desde entonces los cristianos se reúnen para compartir el pan de la Eucaristía. En ella se hace presente el Señor muerto y resucitado.

Oración del huerto y arresto.

Terminada la cena, Jesús y sus discípulos salieron a las afueras de Jerusalén y se dirigieron a un huerto llamado Getsemaní, situado en el monte de los Olivos. Allí Jesús se puso a rezar; mientras tanto, sus discípulos dormían. Fue una oración llena de sufrimiento porque intuía lo que le esperaba, pero a la vez llena de confianza en el Padre.

Hasta aquel monte llegó Judas Iscariote, el discípulo que lo traicionó, conduciendo a los soldados que iban a arrestarlo.

Los dos juicios.

Jesús fue juzgado dos veces: ante el sanedrín y ante Poncio Pilato.

El juicio religioso: Jesús fue conducido ante el Consejo de Ancianos, un tribunal que era la máxima autoridad religiosa del pueblo judío, presidido por el sacerdote. Allí lo acusaron de haber hablado en contra del templo y de incumplir repetidamente el precepto del sábado. Pero el delito por el que pedían su muerte fue que Jesús aceptase públicamente ser el Mesías enviado por Dios. Afirmar tal cosa era considerado blasfemia y, según la ley judía, la blasfemia se condenaba con la muerte.

El juicio político: Las autoridades judías llevaron a Jesús ante Poncio Pilato, el gobernador romano. El Consejo de Ancianos, para hacer efectiva una condena a muerte, necesitaba el permiso del gobernador.

El juicio ante Pilato fue distinto del realizado ante el Consejo de Ancianos. Jesús fue acusado de proclamarse rey de los judíos porque, de esta forma, lo hacía aparecer ante los romanos como un agitador que ponía en peligro el orden público.

Pilato condenó a Jesús a morir crucificado, que era la pena des-tinada a los criminales peligrosos y a los miembros de las clases sociales inferiores.



0 comentarios:

Publicar un comentario