lunes, 6 de septiembre de 2021

Actividad 01, Religión. Grado noveno. 4P

 Los valores que Jesús propone a sus discípulos inspira la vida moral de los primeros cristianos.



Cuando los fariseos preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más importante, Jesús no dudó en responder: Amar a Dios y amar al prójimo. Jesús no hizo más que explicar lo que él mismo vivía: un inmenso amor a Dios que se manifestaba en amor a todos los hombres y mujeres que le rodeaban. En su vida, estos dos amores estaban completamente unidos.

El retrato de la persona que vive esos dos mandamientos está en las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas son el reflejo de lo que vivió Jesús: fue pobre, misericordioso, humilde, justo, hizo la voluntad de Dios, trabajó por la paz y fue perseguido. Las bienaventuranzas son el modelo de felicidad profunda que Jesús ofrece a todos los que le siguen.

Lo específico de la moral cristiana es la referencia clara y definitiva a Jesús de Nazaret. El cristiano es aquella persona que reconoce a Jesús como Cristo (mesías) el Hijo de Dios y, en consecuencia, vive su vida moral a la luz de la figura de Jesús. El cristiano puede participar de la vida y del espíritu de Jesús, y esto es lo que anima a su comportamiento moral. El comportamiento cristiano siempre será consecuencia de esa primera opción fundamental por Jesús como Cristo y Señor, revelador del Padre

Las bienaventuranzas son el mejor referente de la moral cristiana 

-Ser pobre de espíritu: humildes y sencillos. 

-Sufrir y llorar con los que sufren, saberlos ayudar. 

-Nunca burlarse de las desgracias ajenas, ni desear mal a nadie. 

-Trabajar por la justicia, lo cual implica denunciar la injusticia y corregir a los injustos. 

-Ser misericordiosos; es decir, saber perdonar a los demás y evitar las críticas destructivas. 

-Ser limpios de corazón y evitar causar sufrimiento a los demás. 

-Ser pacíficos, evitar la violencia, la agresividad y trabajar siempre por la paz y la reconciliación.

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